21 de agosto

Hoy realizamos la visita al anillo de Kerry, pero limitándonos al tramo que hay entre Sneem (a unos 15 minutos del lago Brin) y Cahersiveen, lo que se conoce como anillo de Skellig, por las islas de Skellig, patrimonio de la UNESCO, y conocidas por albergar un asentamiento monástico del siglo VI.

El trayecto es paisajísticamente de lo más bonito que vemos en Irlanda, y hasta las 11h más o menos podemos disfrutarlo completamente ya que no encontramos autobuses de frente. Hacemos una parada en Waterville donde compramos unos pastelitos increíbles en una tienda a la entrada del pueblo, junto a la N70 (una casa de color azul, para más señas).

Proseguimos hasta Ballinskelligs, donde visitamos la playa y la abadía, con un emplazamiento privilegiado. Un poco más adelante nos detenemos para visitar los acantilados de Kerry. El dicho español de que no se le pueden poner puertas al campo pasa a ser un mito en Irlanda, donde no sólo le ponen vallas y puertas, sino hasta tornos. La entrada son 4€ (los niños no pagan). Comemos en la cafetería que hay a la entrada de los acantilados.

Proseguimos hacia Portmagee y continuamos hacia la Valentia Island, donde visitamos el faro. El acceso en coche es un poco complicado. La visita al faro tampoco es gratuita, así que nos contentamos con visitar el entorno. También merece la pena dar un paseo por Portmagee.


Después de un día tan intenso hacemos una parada en Smeen para tomarnos una pinta. Me pido una Murphys y me sorprende ver que es Stout y no la clásica Red que sirven en España (y que tanto me gusta). Por la noche nos acercamos a la Blackwater Tavern (un pub en medio de la nada) donde disfrutamos de música en vivo y bailes tradicionales irlandeses.

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