Hoy realizamos la visita al anillo de Kerry, pero
limitándonos al tramo que hay entre Sneem (a unos 15 minutos del lago Brin) y
Cahersiveen, lo que se conoce como anillo de Skellig, por las islas
de Skellig, patrimonio de la UNESCO, y conocidas por albergar un asentamiento
monástico del siglo VI.
El trayecto es paisajísticamente de lo más bonito que vemos
en Irlanda, y hasta las 11h más o menos podemos disfrutarlo completamente ya
que no encontramos autobuses de frente. Hacemos una parada en Waterville donde
compramos unos pastelitos increíbles en una tienda a la entrada del pueblo,
junto a la N70 (una casa de color azul, para más señas).
Proseguimos hasta Ballinskelligs, donde visitamos la playa y
la abadía, con un emplazamiento privilegiado. Un poco más adelante nos detenemos
para visitar los acantilados
de Kerry. El dicho español de que no se le pueden poner puertas al campo
pasa a ser un mito en Irlanda, donde no sólo le ponen vallas y puertas, sino
hasta tornos. La entrada son 4€ (los niños no pagan). Comemos en la cafetería
que hay a la entrada de los acantilados.
Proseguimos hacia Portmagee y continuamos hacia la Valentia
Island, donde visitamos el faro. El acceso en coche es un poco complicado. La
visita al faro tampoco es gratuita, así que nos contentamos con visitar el
entorno. También merece la pena dar un paseo por Portmagee.
Después de un día tan intenso hacemos una parada en Smeen para tomarnos una pinta. Me pido una Murphys y me sorprende ver que es Stout y no la clásica Red que sirven en España (y que tanto me gusta). Por la noche nos acercamos a la Blackwater Tavern (un pub en medio de la nada) donde disfrutamos de música en vivo y bailes tradicionales irlandeses.

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