10 de agosto


Volamos a Dublín con Iberia desde Alicante, haciendo escala en Madrid. Nos retrasaron el vuelo de Madrid a Dublín casi tres horas, y el de Alicante salió con casi dos horas de retraso.

Para el traslado desde el aeropuerto contratamos un taxi para ocho por internet, 38€. El autobús cuesta 8€/2.50€. Nos alojamos en el hotel Clayton Ballsbridge, en una zona residencial de Dublín. El hotel es un antiguo orfanato. La relación calidad/precio, muy buena.

11 de agosto

Para trasladarnos al centro hay dos líneas de autobús (4 y 7) que paran justo delante del hotel. El autobús en Dublín se paga en función del número de paradas de diferencia entre el origen y el destino, y hay que pagarlo obligatoriamente en monedas. En nuestro caso, 2,55€ por adulto.

Una vez en el centro nos dirigimos al punto de encuentro con el tour guiado en español que habíamos contratado por internet. Vimos el Castillo, Temple Bar, Trinity College, … Nos gustó, pero quizás la duración fue excesiva (cuatro horas y media). En ese mismo punto de encuentro había otros tours, también en castellano, de menos duración y con grupos menos numerosos. Lo que más me impresionó fue la explicación de cómo las obras de ampliación del ayuntamiento habían destruido (de manera plenamente consciente) las ruinas vikingas más importantes que se habían encontrado en Irlanda.

Una vez terminado el tour fuimos a comer a una pizzería. Los precios son sensiblemente más caros, especialmente en lo que se refiere al alcohol (un botellín de cerveza, 6€). La mayoría de atracciones cierra a las 17:00h, así que no pudimos hacer mucho más.

12 de agosto

Alquilamos dos coches con Carhire.ie, el precio más competitivo que encontramos. Los coches resultaron ser de Europcar. Tenían una franquicia por robo/colisión de 1600€, pero contratamos por internet un seguro a todo riesgo por 65€, una cuarta parte de lo que nos pedía Europcar.

Nos dirigimos a Trim para admirar su castillo, realmente impresionante. Se puede entrar al castillo por 5€, aunque es posible admirarlo desde las colinas que lo circundan. El pequeño pueblo de Trim también se merece una visita.


Desde ahí y guiados por el TomTom nos dirigimos a Ballinrobe, unos 40 km al norte de Galway. La conclusión que sacamos es que hay que llevar unos mapas muy actualizados, ya que Irlanda y sus carreteras han cambiado mucho en los últimos años. Nuestro TomTom no tenía en su mapa la autovía de Dublín a Galway :(

Nos resarcimos del viaje al llegar a nuestra casa de Ballinrobe, muy bien equipada y con los mejores anfitriones posibles (Martin y Catherine Concannon). Además, en la casa tenían todo tipo de animales, incluidos un burro y una yegüa, que hicieron las delicias de los peques.

13 de agosto

En nuestro primer día en el parque nacional de Connemara nos dirigimos a la localidad de Cong, famosa, más que por su abadía, por haber sido escenario del rodaje de la película ‘Un hombre tranquilo’. Hicimos un pequeño paseo a través del bosque circundante (‘Nature Loop’), de los pocos que pudimos realizar en Irlanda. Despúes del paseo nos dirigimos a visitar el famoso Ashford Castle, un antiguo palacio del siglo XIX reconvertido en hotel.
Tras comer en el Crow Nest (a estas alturas ya eramos conscientes de que no era precisamente de la gastronomía irlandesa de lo que íbamos a disfrutar), nos dirigimos a una pequeña playa que nos indicaron en la oficina de turismo junto al Lago Corrib. También a estas alturas nos habíamos dado cuenta de uno de los grandes atractivos de Irlanda, los Irlandeses.

14 de agosto

Nos dirigmos a visitar el parque nacional de Connemara. Nuestra primera parada es la Kylemore Abbey, otro antiguo palacio que, en este caso, fue reconvertido en abadía para monjes. Lo más destacado és el paraje en el que se encuentra, junto a un lago y rodeado de montañas. La entrada son 13€, los niños entran gratis.

Después de la Kylemore Abbey teníamos varias opciones. Una de las opciones es visitar la localidad de Clifden. Otra posibilidad es dirigirse al centro de interpretación del paque nacional, en Letterfrack, desde donde parten la mayoría de las rutas a pie a través del parque. Nosotros finalmente nos decantamos por hacer el Connemara Loop, una carretera panorámica que da la vuelta alrededor del parque.

15 de agosto

Dejamos Ballinrobe rumbo al condado de Limerick. Nos detenemos en Galway para visitar esta preciosa ciudad, imprescindible visitar el bullicioso centro histórico, donde también se encuentra el mercado, y el paseo junto al río. Nos sorprenden detalles como encontrar parte de la antigua muralla de la ciudad sepultada dentro de un centro comercial (no es la primera vez que vemos este tipo de cosas en Irlanda). Después de comer ponemos rumbo a nuestra siguiente casa, en las afueras de Caherconlish, un pequeño pueblo a 15 kilómetros de Limerick. Nos sorprende un detalle: la electricidad en la casa se mide con un contador, y hay que comprarla por anticipado, en una tienda del pueblo.

16 de agosto

Nos dirigimos hacia Tipperary para visitar el Rock of Cashle, en el pueblo del mismo nombre. Es uno de los castillos más imponentes que podemos encontrar en Irlanda, aunque no podemos admirarlo en toda su extensión debido a las obras de restauración de la capilla románica. La entrada cuesta 7€ para los adultos y es gratuita para los niños, aunque si realizas un gasto por importe de 15€ en determinados establecimientos de Cashel (como por ejemplo, restaurantes) la entrada es gratuita.

17 de agosto

Hoy realizamos una de las visitas imprescindibles en Irlanda, los acantilados de Moher. La entrada cuesta 6€ y se cobra al dejar el coche en el parking, no habiendo tornos ni personal en la propia entrada que compruebe si llevas entrada. También es posible acceder a los acantilados a través del camino que, bordeando la costa, lleva de Doolin a Mullaghroe.


Comemos en el propio parque de los acantilados (se han habilitado mesas para ello) y volvemos a Limerick, haciendo parada en el castillo de Bunratty, situado junto a la autovía. Por desgracia, la última visita al castillo es a las 16h, ya que dentro del propio castillo se preparan cenas medievales para turistas. Nos contentamos con visitar el área circundante (Folk Park), abierto hasta las siete, que viene a ser una especie de recreación la vida y costumbres en los poblados irlandeses de siglos anteriores. La entrada al castillo son 15€, si sólo visitas el Folk Park, 7,5€.

18 de agosto

Nuestra última casa se encuentra en el anillo de Kerry. De camino, hacemos escala en el pueblo de Adare, del cual hemos leído que es uno de los más bonitos de Irlanda, y nos decepciona un poco. Más interesante que el propio pueblo es el Desmond Castle, a la entrada del mismo, aunque no se puede realizar la visita al propio castillo si no es contratando una excursión en la Tourist Office.


Comemos en un área de recreo muy cercana a Killarney antes de hacer nuestro último tramo de viaje por carretera de montaña serpenteante, encontrándonos de frente con una gran cantidad de autobuses que hacen la visita al anillo de Kerry en sentido contrario. Nos detenemos para contemplar las vistas en el Lady’s View, preciosas.
Nuestro destino final, el lago Brin, nos sorprende por lo aislado que está y por el increíble entorno donde se sitúa la casa, un lago encerrado entre montañas. Nuestro anfitrión, Patrick, es pastor de ovejas (moderno), y nos enseñará muchas cosas sobre el oficio.

19 de agosto

Después de nuestro último desplazamiento largo decidimos tomarnos una jornada de medio asueto, así que cogemos el coche para dirigirnos al Gap of Dunloe, un valle de vistas preciosas relativamente cercano. El camino para llegar al valle son carreteras de montaña por donde difícilmente cabe más de un coche en algunos tramos.

Si la llegada hasta el Gap of Dunloe es complicada, atravesar el mismo en coche es simplemente una locura. La carretera que lo recorre es increíblemente estrecha y la recorren carros de caballos para turistas que suben y bajan constantemente. La mejor opción para recorrerlo, aparte de coger uno de estos carros, es dejar el coche al inicio (Head of the Gap) y disfrutar de la ruta.

20 de agosto

Visitamos la Muckross House, una casa victoriana situada junto a los lagos de Killarney. En la casa, e igual que sucedía en el Gap, es posible contratar un coche de caballos que te acerca a la cascada de Torc (una media hora andando) y a la abadía en ruinas que se encuentra en dirección opuesta, a otra media hora. Después de regatear un poco alquilamos un coche de caballos para los ocho por 50€, pero sólo nos llevan a la cascada. Si se dispone de tiempo, es preferible hacer ambas excursiones andando. Comemos en un self-service instalado dentro del propio recinto de la Muckross House, 10€ el plato, bastante recomendable, de lo mejor que probamos en Irlanda.


Por la tarde nos dirigimos a Killarney para visitar el castillo de Ross, también a la orilla de los lagos. La entrada son 10€ los adultos, 4€ los niños, aunque como en toda Irlanda, también hay entradas familiares que salen más a cuenta. El castillo está decorado con mobiliario original de la época, y la verdad es que merece la pena (sobre todo si no has podido ver el castillo de Bunratty). Cuando ponemos rumbo de vuelta al lago Brin, sobre las 18h, todas los autobuses han terminado ya las excursiones, así que no encontramos a nadie ;)

21 de agosto

Hoy realizamos la visita al anillo de Kerry, pero limitándonos al tramo que hay entre Sneem (a unos 15 minutos del lago Brin) y Cahersiveen, lo que se conoce como anillo de Skellig, por las islas de Skellig, patrimonio de la UNESCO, y conocidas por albergar un asentamiento monástico del siglo VI.

El trayecto es paisajísticamente de lo más bonito que vemos en Irlanda, y hasta las 11h más o menos podemos disfrutarlo completamente ya que no encontramos autobuses de frente. Hacemos una parada en Waterville donde compramos unos pastelitos increíbles en una tienda a la entrada del pueblo, junto a la N70 (una casa de color azul, para más señas).

Proseguimos hasta Ballinskelligs, donde visitamos la playa y la abadía, con un emplazamiento privilegiado. Un poco más adelante nos detenemos para visitar los acantilados de Kerry. El dicho español de que no se le pueden poner puertas al campo pasa a ser un mito en Irlanda, donde no sólo le ponen vallas y puertas, sino hasta tornos. La entrada son 4€ (los niños no pagan). Comemos en la cafetería que hay a la entrada de los acantilados.

Proseguimos hacia Portmagee y continuamos hacia la Valentia Island, donde visitamos el faro. El acceso en coche es un poco complicado. La visita al faro tampoco es gratuita, así que nos contentamos con visitar el entorno. También merece la pena dar un paseo por Portmagee.


Después de un día tan intenso hacemos una parada en Smeen para tomarnos una pinta. Me pido una Murphys y me sorprende ver que es Stout y no la clásica Red que sirven en España (y que tanto me gusta). Por la noche nos acercamos a la Blackwater Tavern (un pub en medio de la nada) donde disfrutamos de música en vivo y bailes tradicionales irlandeses.

22 de agosto

En nuestro última día en la zona hacemos la ruta del anillo de Beara. En vez de hacer la ruta por Glengarriff, y haciendo caso de las indicaciones de Patrick, cruzamos la península por el Healy Pass, una carretera de montaña entre Lauragh y Adrigole. Fue un buen consejo, ya que las vistas desde el mismo son increíbles.

Después de hacer una parada en Castletownbere seguimos la carretera de la costa, disfrutando de los paisajes. Existen determinados tramos donde los setos son tan altos que es imposible tener vistas (el tramo de Lauragh a Tuosist no merece la pena hacerlo bordeando la costa). Acabamos el día en Kenmare, visita obligada.

23 de agosto

Emprendemos ruta hacia nuestro último destino en Irlanda, Cork. A unos 15 km se encuentra el castillo de Blarney, donde se encuentra la famosa piedra de la elocuencia. La entrada, 13€/8€. La vísita se antoja imprescindible. Comemos en áreas del castillo habilitadas para ello.

Por la tarde y una vez instalados en nuestro hotel, el Jurys Inn de Cork (bien situado, a unos diez minutos andando del centro, precios muy razonables) salimos a dar un paseo por el margen del río. Es la primera vez que en una ciudad o pueblo de Irlanda tengo sensación de que está degradado, y me viene a la cabeza el "Dirty old town" de los Pogues.

El ambiente nocturno hace cambiar la idea sobre la ciudad de Cork, especialmente el de los pubs, con la música en directo. Nosotros fuimos al Thomond, muy recomendable.

24 de agosto

Dedicamos el día a visitar Cork. El día amanece soleado, y la ciudad se ve de otra manera, aunque sigue siendo con diferencia la ciudad más descuidada que hemos visto en Irlanda. Existen cuatro rutas diferentes sugeridas para la visita de Cork, nosotros optamos por realizar la ruta azul (Cork histórico) y algo de la ruta naranja. Visitamos la Catedral (entrada 5€), el fuerte (sólo por fuera, cierran los lunes) y el English Market (un mercado de abastos con todo tipo de productos).


Por la tarde hacemos la ruta roja, que tiene como eje la Shannon Street, y se encuentra en la ribera norte del río. Nos perdemos entre las calles y descubrimos parte del auténtico Cork, donde nos sentimos como si estuviéramos en una película de Ken Loach. Intentamos ver el museo de la mantequilla pero llegamos tarde (cierran a las seis). Nos dirigimos entonces a visitar una destilería artesana, la Franciscan Well Brewery and Pub. De lo mejorcito que vimos en Cork. Mezclan la destilería con un pub donde sirven sus productos y un horno de leña para la elaboración de pizzas donde podemos tomarnos unas porciones con alguna de las cervezas propias del sitio en una terraza interior al aire libre. Nos encantó. Hay que probar la Chieftain IPA, espectacular. También es posible realizar, a partir de las 18:30, una visita a la destilería con degustación de cervezas por 10€.

25 de agosto

Nuestro último día en Irlanda es uno de esos días típicamene irlandeses de los que afortunadamente no hemos disfrutado hasta hoy, con lluvia muy intensa. La estación de autobuses está junto al hotel, el billete de adulto son 5,50€ y el de niño 3,50€. En su lugar cogemos un taxi que viene a salir por el mismo precio (unos 16€). Existen taxis para 8 personas, pero en el momento de pedirlo no había ninguno disponible, se deben reservar con antelación.

Datos prácticos

Cómo llegar
Desde España, y en concreto desde Alicante, existen múltiples conexiones con Irlanda a diferentes aeropuertos: Dublin, Cork, Knock, Kerry, Shannon...Nosotros volamos con Ibería vía Madrid a Dublín (70€, con un retraso de dos horas y media) y volvimos con vuelo directo desde Cork con Ryanair (unos 66€, incluyendo 3 maletas de 20 kilos). Ryanair ha mejorado bastante, no pesaron el equipaje de mano y dejaban llevar un bolso además de la maleta.

Alojamiento
Los hoteles en Dublín son muy caros. Además en el centro de Dublín te advierten que suelen ser ruidosos. Nosotros cogimos habitaciones en el Clayton Hotel, que tiene una buena comunicación (dos líneas de autobus te dejan en el centro en unos 6-7 minutos) y está en una buena zona (Ballsbridge). En Cork nos alojamos en el Jurys Inn, también muy bien situado y más económico. Tienen hoteles repartidos por toda Irlanda.

Para el resto de viaje alquilamos casas rurales. Existen múltiples páginas para hacerlo, como Homelidays o Tripadvisor. Algunas son más específicas de Irlanda, como Imagine Ireland. El principal problema con el que nos encontramos a la hora de alquilar fue el tamaño del grupo (eramos 8 personas, lo normal son casas para un máximo de 6) y las fechas, te suelen exigir estancia por semanas completas y entrada los sábados.

Alquiler de coche
Las páginas más conocidas de alquiler de coches suelen ser bastante caras. En su lugar existen otras páginas locales como Dan Dooley o CarHire. Esta última ofrece coches de otras compañías (en nuestro caso, Europcar) pero a precios bastante más asequibles. Para cubrirnos las espaldas de la franquicia (1.600€), contratamos un seguro a todo riesgo de terceros (aseguramicochedealquiler.es) por una tercera parte o menos de lo que pide la agencia de alquiler (65€).

Precios
Los precios en Irlanda son muy elevados. La gasolina un 10-15% más cara, el alcohol un 100% más caro, los productos de primera necesidad (verduras, fruta, etc), lo que acostumbras a ver por el resto de Europa. Nos sorprendió que se podía pagar con tarjeta en muchos establecimientos (muchos más que, por ejemplo, en Alemania). La cogían sin problema en supermercados, gasolineras, la mayoría de restaurantes y en tiendas diversas, como tiendas de regalo. También se podían usar la mayoría de veces para pagar entradas de atracciones.